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¡Es tiempo de canallas!


El 10 de mayo del 2023, Charlene Ramos Hernández tomo protesta como  presidenta de la comisión estatal de los derechos humanos en Baja  California Sur, nombrada por la mayoría morenista que integra el Congreso  del Estado de Baja California Sur, se elegia el perfil de quien relevaría en el  cargo a Elías Manuel Camargo Cárdenas, quien fue destituido en medio de  acusaciones de abuso sexual, en una gestión marcada por el abandono a las  víctimas para plegarse a los designios dictados desde el poder político.

  

Recién instalada en la silla del Ombudsperson, Charlene Ramos Hernández  declaro encontrarse con una institución obscura, instruyendo se realizara una  auditoria a la gestión de su antecesor, pues públicamente se habían  documentado los excesos de Elías Manuel Camargo Cárdenas; quien recién  llegado al cargo se autoasigno un salario de más de cien mil pesos mensuales,  además de que destruyo un total de 323 expedientes, pues hay evidencia  suficiente que demuestra que envió a la trituradora las denuncias por tortura,  desaparición forzada y abuso de autoridad que se encontraban dirigidas hacia  los integrantes de las instituciones de seguridad pública en territorio  Sudcaliforniano. Se debe decir que, a la obscuridad encontrada, la nueva  funcionaria le sumó el silencio cómplice al interior de ese organismo  autónomo.  


Quienes siguen de cerca los pasos de la maestra Charlene, confirman que se  trata de una persona improvisada, sin experiencia en el servicio público,  también la definen con una personalidad altanera y prepotente que carece de  las capacidades técnicas para encabezar una institución de esa envergadura y  que resulta clave en los contrapesos del poder público, esas afirmaciones  encuentran asidero en un conflicto que detono la huelga de sus trabajadores en  las propias instalaciones de la comisión estatal de los derechos humanos, en  medio de acusaciones de abuso de poder, se dio continuidad a la línea heredada por su antecesor, consistente en humillar y maltratar a los propios integrantes  de ese órgano autónomo. 


Después de 7 meses al mando del organismo constitucional, Charlene  Ramos ha sido incapaz de enderezar el barco, siendo notorio que llego a esa  posición para recoger los restos de una institución hecha pedazos, renunciando  de mutuo propio a cualquier liderazgo que signifique defender con arrojo los  derechos de todos, los que, por lo visto hasta ahora, peligran de manera  constante y permanente en la sede destinada a protegerlos. No hay pues  autoridad moral para tomar las riendas de una organización que debería estar  ocupada en combatir las violaciones de derechos humanos enderezadas por  corrientes autoritarias que soplan en nuestro Estado. 

 

Los ciudadanos comprometidos con la defensa de los derechos humanos no  ignoramos la magnitud de la crisis del sistema institucional de protección a los  derechos humanos, muchos hemos sido testigos de la forma ruin y cobarde que  han elegido para colocarse a un costado de la perversidad del poder público,  en claro menosprecio de las instituciones y los derechos de las víctimas de  violaciones graves a sus derechos humanos, al ser público y notorio que, de  facto, se asumen como los defensores de oficio del régimen, siempre con el  ánimo de lavarle la cara a las fuerzas armadas ante la distorsión que implica  asumir funciones de seguridad pública para la que evidentemente no se  encuentran preparados.  


Desde el mes de julio del 2023, el poder judicial de la Federación le ha  ordenado al ministerio público para que investigue los hechos delictivos de  tortura, en donde integrantes de la marina armada de México actuando en  coordinación con autoridades estatales y municipales, cometieron actos en  contra de la integridad física y moral de 11 personas policías de seguridad  pública, en un caso paradigmático que hizo añicos la escasa credibilidad  ciudadana en un sistema no jurisdiccional que se nota disfuncional,  impregnado de corrupción, con arribistas impreparados que se comportan de manera abusiva y prepotente para apropiarse de recursos públicos que de  ninguna manera les pertenecen.  


No debemos permitir que se impongan los villanos, ni un paso atrás en la  defensa de nuestros derechos, los reales defensores de derechos humanos  seguiremos combatiendo el fenómeno de la tortura y la prepotencia del poder  público, es imperativo que se destruyan los esquemas de corrupción en  cualquiera de sus manifestaciones, es necesario arrancar de tajo la complicidad  que se encuentra anidada en esa organización destinada a proteger los derechos  de los Sudcalifornianos, alcemos la voz para reivindicar los derechos  fundamentales de las víctimas y devolver la dignidad a una institución  fundamental para concretar el ansiado avance de nuestro sistema democrático.  


Le pido con mucho respeto a la maestra Charlene Ramos Hernández, por  dignidad, por favor, renuncie. 


Juan Manuel Alfaro Castro 

Defensor de derechos humanos. 


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