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DEA Y CIA VIENEN POR AMLO Y CLAUDIA


Por Carlos González Muñoz


Pedro Castillo, el peruano, hoy en prisión. Vilma Russel, la brasileña, pisó la cárcel. Evo Morales, destituido. 


DEA y CIA, las tenebrosas agencias de espionaje estadounidense cuya misión es perseguir y eliminar a dirigentes sociales que en cualquier lugar del planeta, se “atrevan” a  afectar los intereses de las empresas y el gobierno de ese país,  ambas agencias tienen actualmente en su mira a Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum: Su propósito es desprestigiar a ambos, relacionándolos con el narcotráfico.


Durante la última semana tanto la DEA como la CIA se han convertido en auténticas “agencias de noticias”, utilizando al New York Times y a “destacados” periodistas de “reconocido prestigio internacional” para difundir la falsa noticia de que cárteles de la droga mexicano apoyaron y continúan apoyando a ambos políticos.


Esta estrategia intervencionista que está utilizando la CIA y la DEA, desgraciadamente, cuenta con el apoyo entusiasta de casi el cien por ciento de los medios de comunicación convencionales de México: Cientos de reporteros y periodistas que desde diarios de circulación nacional, revistas, canales de televisión, estaciones de radio y columnas de opinión, hacen eco y reproducen fielmente las falsas noticias cuya fuente son ambas agencias de espionaje estadounidense. ¡Qué tristeza!


Nos equivocamos si creemos que se trata solamente de los Loret de Mola, los Sarmiento y López Dóriga. No: Son miles los reproductores de mentiras, y están distribuidos desde Tijuana hasta Chetumal, desde Reynosa hasta Puerto Chiapas. Baja California Sur no es la excepción.


La difusión de noticias falsas tanto en medios de comunicación de masas como en las redes sociales, se están convirtiendo en la estrategia preferida de DEA y CIA para debilitar a los líderes sociales y a los gobiernos en este caso latinoamericanos, orquestando campañas de desprestigio permanentes que un sector de la población, el más despolitizado, hace suyo: la marcha del pasado domingo 20 de febrero que organizaron PAN y PRI, es la muestra.


Si bien se trató de una manifestación pacífica,  también exhibió el odio contenido de un sector de la población que se identifica con las élites privilegiadas y se “siente” igualmente “afectada” por las políticas públicas aplicadas por el gobierno de AMLO.


En esa marcha dominguera, este sector de la sociedad mexicana salió no a defender una democracia supuestamente amenazada por la Cuarta Transformación, sino a gritar “¡narco presidente!” hasta el cansancio, esa fue la consigna más repetida.


Con su carga de odio por delante, tan a flor de piel, estas personas son el mejor  ejemplo de que la calumnia aunque no tizne, mancha: el gobierno estadounidense sabe lo que  hace, es un experto.


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